MAÍZ Y EL CAMBIO CLIMÁTICO EN MÉXICO

por Gabriela Linares Sosa / Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca

En los últimos años es muy frecuente escuchar que el clima está cambiando, en el campo se dejan sentir los estragos y las y los campesinos lo notan cada año a la hora de sembrar la milpa. En el mejor escenario, la escasez o el exceso de lluvias están provocando cambios en las dinámicas campesinas para la siembra de maíz, en el peor, hay un abandono del trabajo en el campo. Las cifras en las perdidas de cosecha por sequías e inundaciones producto de los huracanes son alarmantes, el impacto de estos cambios en el clima y la disminución de la productividad del maíz tiene una relación directa con la soberanía alimentaria en México.

Esto ha motivado a explorar nuevas líneas de investigación enfocadas a evaluar los impactos de la temperatura y las precipitaciones en la producción agrícola, específicamente en los rendimientos de maíz de temporal. Los resultados arrojan un efecto negativo a la agricultura, observándose las pérdidas más intensas en África, América Latina y la India.

En México, se prevé la escasez de alimentos debido a la caída de la producción de maíz de temporal en las regiones sur y oeste de México, que comprenden los Estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Jalisco y Colima. Los Estados ubicados en la región central del país, así como los ubicados en el Golfo de México, Puebla, México, Morelos, Guanajuato, Querétaro, Tabasco, Veracruz y Tamaulipas. Al parecer estos últimos sufrirán una reducción en su productividad, pero en una escala menor a la de los estados del sur del país.

La disminución de los rendimientos agrícolas puede poner en riesgo a los agricultores de subsistencia y aumentar los precios del maíz(1).

El maíz en México, un panorama general sobre la producción
El maíz es el principal cultivo en México, es el alimento básico en la dieta de las y los mexicanos y es cultivado por alrededor de 3.2., millones de agricultores en el país (de un total de 4 millones), principalmente por agricultores de subsistencia. En datos de la Cepal, la mayoría de productores (92%) tiene entre 0 y 5 ha., con muy bajos niveles de productividad y con rendimientos agrícolas limitados(2).

En 2007, la producción cubría 6.82 millones de hectáreas. De estas, 5.5 millones de ha., son de maíz blanco para consumo humano. En términos de producción, 19.49 millones de ton de maíz blanco se produjeron en 2007 en México (92% de la producción total de maíz). Desde el ciclo 2010-2011, nuestro país ha incrementado las importaciones 29.7 por ciento, al pasar de 8.25 millones a 10.7 millones de toneladas, según cifras de la Agencia de Agricultura de Estados Unidos. En el 2012, México importó 9 millones 515,000 toneladas de maíz, de las cuales 87.9% provino de EU; el resto de Sudáfrica y Brasil.

Ana de Ita del CECCAM, refiere que la producción de maíz para consumo humano está garantizada con la producción nacional, y aún quedan excedentes, pero la demanda creciente de la agroindustria ganadera y del maíz procesado se cubre con importaciones de alrededor de 10 millones de toneladas de maíz amarillo, que se destinan al ganado (9.5 millones de toneladas) y que junto con la producción nacional de maíz amarillo cubre la demanda de la industria de alimentos procesados (2.5 millones de toneladas)(3).

Proyecciones sobre los daños que el cambio climático ocasionará en los cultivos incluyendo al maíz
El banco mundial prevé que el cambio climático afectará más gravemente a los países en desarrollo. Sus efectos -altas temperaturas, cambios en el régimen de precipitaciones, aumento del nivel del mar y desastres más frecuentes relacionados con el clima- representan riesgos para la agricultura, los alimentos y el suministro de agua.

Los efectos de los cambios en el clima repercutirán en las zonas semiáridas y húmedas de las regiones tropicales. En las primeras se presentarán sequías severas limitando de manera significativa el crecimiento y rendimiento de los cultivos. La intensidad de los ciclones tropicales causará daño en los cultivos de ecosistemas costeros, al subir el nivel del mar los acuíferos costeros se salinizarán.

Para el sur se espera un aumento en las precipitaciones que dañarían cultivos por inundación o erosión de suelos. Las predicciones indican que los daños impactaran principalmente a los agricultores que dependen de regímenes de lluvia impredecibles. Hay autores que predicen una reducción total del 10% en la producción del maíz en el año 2055 en África y América Latina, equivalente a pérdidas de dos mil millones de dólares por año, dependiendo del incremento de las temperaturas y las diferencias en la precipitación(4).

En México, el INE, el Instituto de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, el Inifap y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, han registrado desde 2005 el comportamiento del clima y los estragos que causan las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos en la República Mexicana. Su pronóstico es poco alentador para la agricultura.

“El cambio climático en México” establece que entre 2020 y 2025, las lluvias de verano disminuirán, lo que generará un impacto negativo en la agricultura de temporal, sobre todo, en la producción de maíz. Ya desde 2020 advierten que “habrá una reducción moderada de las zonas de aptitud para cultivo de maíz, principalmente en Sonora”. En el año 2030, al cambio climático se sumará el agravamiento de la escasez de agua y por lo tanto, los cultivos que dependen del riego también sufrirán las consecuencias.

Y ante la emergencia, el oportunismo
Hay quienes asocian las pérdidas en la producción de maíz con un decremento de la “seguridad alimentaria” y afirman que la mejora en la producción de los alimentos se logrará a través de incentivos a la investigación agrícola y el desarrollo de variedades de maíz más resistentes a sequías e inundaciones.

En este último punto hacen su aparición los impulsores de los maíces transgénicos quienes aseguran que su uso podría elevar la producción entre un 10 y un 15 por ciento, aliviando las importaciones en hasta 3 millones de toneladas por año. Recordemos que pese a que prácticamente México hace todas sus compras de maíz a Estados Unidos -el principal productor mundial del grano y el que mayor superficie destina en el mundo a transgénicos- no permite aún la siembra comercial de maíz genéticamente modificado. Y aunque existe una presión muy fuerte por parte de las empresas y de instancias gubernamentales en avalar la siembra comercial, campesinas y campesinos, organizaciones sociales, académicos, entre otros sectores se oponen a que el gobierno mexicano autorice dicha siembra ya que ponen en riesgo a los maíces nativos que bien pueden ser la única opción para hacer frente a los
efectos del cambio climático.

Un llamado urgente a generar un cambio de paradigma en los modos de producción, distribución y consumo
Ante este panorama, durante la COP 21 – conferencia sobre el clima en París los movimientos sociales y sus aliados dentro de la ‘Convergencia Global de luchas por la tierra y el agua’ hacen un llamado urgente a generar un cambio de paradigma en los modos de producción, distribución y consumo. La consigna es que la agricultura a gran escala (responsable en un 57% de las emisiones de gases de efecto invernadero) debe transitar a modelos basados en la soberanía alimentaria y la agroecología.

Estos modelos siguen vigentes en las comunidades campesinas e indígenas en el mundo con el uso de una gran diversidad de semillas que están resistiendo los embates del cambio climático. En México el uso de la diversidad de maíces nativos perfectamente adaptados a distintos climas, así como la siembra tradicional de la milpa, es la respuesta que las y los campesinos están dando en sus parcelas.

Notas:

  1. http://www.cepal.org/ccas/noticias/paginas/9/49769/la_productividad_del_maiz_de_temporal.pdf
  2. http://www.cepal.org/ccas/noticias/paginas/9/49769/la_productividad_del_maiz_de_temporal.pdf
  3. http://viaorganica.org/alianza-pro-trasnacionales-ana-de-ita/ Año 2015
  4. http://www.agriculturesnetwork.org/magazines/latin-america/4-respuestas-al-cambio-climatico/cambio-climatico-y-agricultura-campesina-impactos

Descarga el entero número XXVI de EL TOPIL

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